El cultivo de la vid en Cataluña tiene más de 2.500 años de historia. Una historia construida con el cuidado y el esfuerzo de generaciones de campesinas y campesinos, pero también con una profunda vinculación social, cultural y económica con el país. En el Priorat, esta relación es especialmente intensa: la vid ha sido, durante siglos, un verdadero cordón umbilical que ha permitido la vida en un territorio de montaña, a menudo duro, pero lleno de dignidad y perseverancia. Una trayectoria marcada por periodos de prosperidad, pero también por episodios de pobreza y dificultades.

A finales del siglo XX, el Priorat inició una nueva época dorada. Un renacimiento del campo, del cultivo de la vid, de las bodegas y de la cultura del vino que durante siglos se había ido forjando. Desde entonces, el territorio de la DOQ Priorat ha crecido en más de un millar de hectáreas de viñedo y ha consolidado un tejido de 115 bodegas que elaboran vinos reconocidos y prestigiosos en todo el mundo. El Priorat —y el conjunto del sector vitivinícola catalán— se ha convertido en un embajador del país.

20/4/22, La Vilella Alta, Priorat,

El vino no es solo un producto. El vino es cultura, es territorio, es tradición; forma parte del ADN gastronómico de Cataluña. Unos valores que el propio Gobierno quiso poner en valor durante el año 2025, coincidiendo con la celebración de Cataluña como Región Mundial de la Gastronomía. Por eso sorprende, y preocupa, que el brindis de los presentadores de 3Cat, la televisión pública catalana, se haya realizado en este 2026 con una conocida marca de cerveza.

Más allá de los criterios económicos —comprensibles en medios privados—, una televisión pública tiene la responsabilidad de defender y proyectar los intereses del país. Y entre estos intereses se encuentra, de manera indiscutible, el sector primario. La agricultura y el cultivo de la vid no son un elemento anecdótico, sino un motor clave: porque mantienen vivo el campo, porque generan un producto de calidad singular, porque sostienen actividad económica y cohesión social, y porque garantizan la pervivencia del mundo rural.

Desde el Priorat invitamos al Gobierno y a los responsables de las empresas de comunicación, públicas y privadas, a conocer de cerca nuestra realidad, nuestra historia y la situación actual del sector vitivinícola. No se trata solo de un gesto simbólico, sino de una apuesta de país. Porque el vino es cultura. Y el vino es país.